B73
Hernando, 21 años. Iba con su chica, tiene tres meses de embarazo. Subió a lo que muchos, a pedir dinero y una sonrisa. Iba con su mejor ropa, una bufanda de cuadros, una chaqueta negra, un pantalón vino tinto y unos tenis negros. Su chica tenía un vestido de colores, que parecía de unas cinco tallas más que ella, unos leggins, un gorro tejido y unos tenis de bota.
Él entró por una puerta y ella por otra, estaban discutiendo y de igual forma se bajaron en Toberín. En el portal del norte la policía le incautó 109 paquetes de maní, los que vendería a lo largo del día. Los nervios, la desesperación y la ansiedad brotaban por sus poros; sin embargo, ahí estaba, a las 9:24 de la noche, frente a un poco más de 40 personas, suplicando piedad, comida o un hogar. Dijo que estaba saliendo de las drogas, que ya no dormía en las calles y que su condición no le permitía vestirse como alguien de estrato 5.
Saludó a algunas personas, incluyéndome a mi. Hacía bromas para romper la tensión, para acabar con esa línea imaginaria que lo separa de los que viven dignamente y de los que no, de los que van sentados y de los que se paran al frente todos los días a pisar su propia mina. Cuando recorrió el vagón para recibir el dinero, sentí su olor, ese que lo delata.
Debía mirar qué hacían luego de bajarse, ya no por curiosidad, sino por lo que dejaba atrás y mis deseos de hacer más. Hernando, un año mayor que yo, se recostó sobre las rejas del Transmilenio, sólo veía su espalda. Por un momento sentí su desesperación como propia. Luego vi a su chica sentada a unos pocos metros de él, recostada sobre el vidrio de la estación.
Cuando se subieron, Hernando le gritaba con afán que se apurara, me pareció descortés. Pero, antes de terminar sus sencillas y claras palabras, pidió perdón por ese comportamiento que yo ya empezaba a cuestionar. Lo cierto es que su enojo podría hasta ser justificado, culpables o no, su decisión o no, pasan hambre y frío. Debe ser doloroso. Tener más años que sueños.
Hernando, 21 años, en seis meses padre, es mi constante reminiscencia.